
Cuando yo era una niña y en días señalados mi madre se animaba y nos hacia unas patatas fritas como las que veis, que ricas. La guillotina es el instrumento con el cual mi madre las hacia, yo la vi toda la vida en casa, y no la preste importancia en todos estos años. Pero este último año cuando fui de vacaciones al pueblo, me fije en ella. La madera estaba carcomida, pero como tengo en casa un manitas con la madera, la restauro, dejándola igual a como estaba en sus mejores tiempos.
Ingredientes:
patatas rojas
sal
Preparación:
Lavar bien las patatas y quitar lo que veamos que esta en mal estado, el resto de la piel la dejamos.
Cortar las patatas con la guillotina, procurando que sean lo más finas posibles.
Cuidado con los dedos en la parte final de la patata.
Calentar el aceite en un recipiente hondo. Ir añadiendo patatas de una en una para que queden sueltas. Cuando veamos que suben a la superficie y toman el color que deseamos las vamos sacando con una espátula y las ponemos en un colador que tenga debajo un recipiente para que caiga el aceite que goteara. Salar y dejar que se enfríen. Podemos meter en bolsas y cerrar se conservan durante días.

No hay comentarios:
Publicar un comentario